S?bado, 08 de agosto de 2009

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????????????????????? el Papamoscas. Catedral de Burgos

El reloj que lo conten?a y que sigue sobre una de las puertas de la catedral dej? de cumplir su papel hace mucho tiempo, pero la figura del Papamoscas abriendo desmesuradamente la boca cuando suenan las horas sigue presente en el recinto del templo, pero sin que se escuche el grito estridente que lanzaba al mismo tiempo, provocando la burla, dicen que irreverente, de quienes acud?an a contemplarlo. Nadie sabe c?mo vino a parar all? aquella figura chusca, seguramente procedente de alg?n taller de relojeros venecianos, pero los burgaleses se las ingeniaron para crearle una historia que forma parte desde hace mucho de la imaginaci?n popular castellana.
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??????????????????????? El roseton de la catedral

Se dice que fue obra encargada por el rey Enrique III el Doliente, que ten?a por costumbre acudir a rezar devotamente todos los d?as a la seo burgalesa. Un d?a, sin embargo, sus devociones se vieron distra?das por la presencia de una hermosa muchacha que entr? silenciosamente en el templo y se puso a rezar ante la tumba de Fern?n Gonz?lez. El rey la sigui? al salir hasta verla entrar en su casa y, a lo largo de muchos d?as, la misma escena se repiti? sin variaciones, porque el monarca se sent?a demasiado t?mido para intentar siquiera entrar en conversaci?n con la joven.

Hasta que un d?a, sin que hubiera mediado palabra durante mese enteros, la desconocida beldad dej? caer un pa?uelo al paso del rey. ?ste lo recogi? devotamente y, acerc?ndose a ella, le entreg? el suyo en silencio, sin que mediaran palabra en ese encuentro, sino una dulce sonrisa apenas esbozada. S?lo, despu?s de desaparecer m?s all? de la puerta, oy? el rey un doloroso lamento que se le clav? en la memoria sin poder ya desterrarlo. Lo cierto fue que, a partir de entonces, la muchacha nunca volvi? a aparecer por la catedral, a pesar de que el monarca pas? horas y d?as enteros esper?ndola y busc?ndola por todos los rincones del templo. Y cuando trat? de saber algo de ella, le confirmaron que en la casa donde le hab?a visto entrar todos los d?as hac?a muchos a?os no viv?a nadie, porque todos sus habitantes fallecieron v?ctimas de la peste negra.

Deseando retener de aquella visi?n algo en su memoria, encargo al art?fice que fabricara un reloj para la catedral que reprodujera sus rasgos en una figura que adem?s, lanzase al sonar las horas un gemido como el que ?l hab?a escuchado y no pod?a arrancar de su recuerdo. Desgraciadamente, el art?fice, morisco por m?s se?as, no logr? siquiera aproximarse a la belleza que le hab?a descrito el monarca. Y, a la hora de reproducir su lamento, s?lo logr? que el mu?eco lanzase un graznido que fue el que muchos a?os despu?s oblig? a aquel obispo a hacerlo enmudecer.

?El papamoscas es el apodo con el que popularmente, se conoce un famoso artilugio del siglo XVI, que marca las horas en la catedral. Est? situado en la nave de la izquierda, seg?n se entra por la fachada principal, por encima del triforio, y representa a una figura humana de rostro grotesco y peculiar tocado, que emerge desde el talle sobre la esfera de un reloj.
?Viste una especie de casaca roja, abotonada delante, con amplio cuello terminado en puntas y ce?ido por cintur?n verde. Con la mano derecha sostiene un papel de m?sica y hace sonar la campana al paso de las horas, mientras abre y cierra la boca. Los cuartos de hora los marca su ayudante, el Martinillo, una figura m?s peque?a y de cuerpo entero que espera sobre un peque?o balc?n entre dos campanas.Con un martillo en cada mano da uno, dos o tres golpes, seg?n sea el cuarto, la media o los tres cuartos, y cuatro golpes antes de la hora que entona, con sonido m?s grave, el Papamoscas.


Publicado por Ksoyo @ 1:51
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