Lunes, 27 de julio de 2009

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?????????? Camino? Sant Jean Pied d Port


El peregrino inocente, condenado

En los confines de Francia habitaba un piadoso matrimonio de grandes virtudes y profunda religiosidad, siendo los dos muy devotos de la Virgen Mar?a. Hac?a quince a?os que se hab?an casado y no ten?an hijos, por lo que, aunque dichosos en su Matrimonio, su anhelo constante era tener un hijo, y continuamente se lo imploraban a Dios y a su Madre divina, sin que hasta entonces hubiesen conseguido el sue?o de su vida, en el que cifraban todas sus ilusiones.
No hab?an perdido, sin embargo, la esperanza de tenerlo, y segu?an pidi?ndoselo a Dios encarecidamente. Una noche, cuando dorm?an, se les apareci? en sue?os santa Mar?a anunci?ndoles que Dios les conceder?a un hijo, pero con la condici?n de que le llevasen, cuando fuese mayor, en peregrinaci?n al sepulcro del ap?stol Santiago.
Al despertar el matrimonio, con inmenso gozo, se comunicaron sus sue?os, convenci?ndose, al ver que los dos hab?an tenido el mismo, de que era una aparici?n divina, y juntos fueron a dar gracias por ello a la Madre de Dios. Pasados unos meses, la mujer dio a la luz un hijo, var?n, al que impusieron el nombre de Jacobo, por devoci?n al ap?stol Santiago, consider?ndose el matrimonio m?s dichoso del mundo con aquel hijo que Dios les hab?a concedido.
EI ni?o se criaba hermoso y guapo, y a medida ,que iba creciendo, iba despert?ndose su gran inteligencia y aument?ndole su bondad, haciendo de ?l un conjunto de perfecciones que constitu?a el orgullo de sus padres y el encanto de cuantos le conoc?an. Cuando ya tuvo quince a?os, los padres decidieron cumplir el mandato divino, y emprendieron con su hijo la peregrinaci?n a Santiago de Galicia, para postrarse ante el sepulcro del aposto y darle gracias por su merced.
A la mitad del camino, en N?jera, se alojaron para pasar la noche en una hospeder?a de peregrinos. Los atendi? una hija del hospedero, muy joyen, que, prendada de la belleza del muchacho le asedi? hasta descubrirle su amor, pero fue por ?l despreciada. Ella, llena de coraje al verse desairada, sinti? deseos de venganza y concibi? una diab?lica idea. Espero a que el muchacho estuviese dormido, y, entrando sin hacer ruido en su habitaci?n, escondi? en su saco de viaje. entre sus ropas, un precioso c?liz de oro, labrado por un afamado art?fice y adornado con perlas y piedras preciosas de incalculable valor.
Al amanecer del d?a siguiente emprendieron de nuevo su ruta los peregrinos, haciendo el camino entre plegarias al ap?stol. Cuando ya hab?an recorrido cerca de cinco kil?metros, fueron alcanzados por el hospedero, su hija y algunos acompa?antes m?s, acus?ndolos de haber robado un c?liz. Los peregrinos lo negaron rotundamente, jurando por lo m?s sagrado que ellos no hab?an cogido nada. Pero la hija afirmaba que hab?an sido ellos, porque hab?an bebido en ?l los ?ltimos, desapareciendo de su sitio al momento de su partida. Propuso que para salir de dudas se les registrase a ellos y a sus hatos de viaje. Al abrir el saco del muchacho, encontraron el c?liz con gran sorpresa de los peregrinos que fueron llevados ante las autoridades y denunciado el hijo como ladr?n.
R?pidamente se instruy? la causa, condenando al muchacho a morir en la horca por robo, aplicando la ley vigente en el pa?s para los bandoleros, sin que de nada le sirvieran sus protestas de inocencia ni las s?plicas de sus afligidos padres.
Al amanecer, el muchacho, con gran serenidad y paz de esp?ritu, aceptando la voluntad divina, fue conducido entre dos alguaciles hasta el pat?bulo, situado en las afueras del pueblo, y all? se cumpli? el fallo.
Los padres, sinti?ndose sin valor para presenciar la ejecuci?n de su inocente hijo, continuaron su peregrinaci?n a Santiago, llenando los valles con sus tristes lamentos y regando los caminos con sus amargas l?grimas, sin encontrar consuelo a su horrible dolor. Durante cinco d?as y cinco noches caminaron sin descanso, enloquecidos por la angustia y quej?ndose al cielo de que les hubiera mandado hacer aquella peregrinaci?n, en la que hab?an perdido al sol de sus ojos y el aliento de sus vidas, dej?ndolos condenados a sufrir aquella tortura durante el tiempo que les quedara de vida.
Enajenados por los sufrimientos, no hab?an pensado antes en dar sepultura sagrada a los restos de su hijo; y entonces decidieron desandar el camino y pedir el cad?ver para enterrarlo ellos piadosamente.
Al acercarse al pueblo, el padre iba quej?ndose a grandes gritos de que Dios no le hubiera enviado la muerte a ?l en vez de a su hijo, y cuando ya llegaban cerca, vieron a lo lejos el cuerpo de su hijo que segu?a colgado del pat?bulo; anhelantes, se aproximaron a ?l y oyeron la voz de su hijo, que les reprochaba sus quejas y su poca resignaci?n ante los designios divinos. Maravillados al o?rle, corrieron a abrazar a su hijo, y ?ste les refiri? c?mo se le hab?a aparecido una esplendorosa Se?ora, que era la Virgen Mar?a, llena de gloria y majestad, con resplandecientes vestiduras, y acompa?ada de un venerable anciano que le dijo ser el ap?stol Santiago; entre los dos le hab?an sujetado por los brazos, para librarle de la muerte y que no recibiera el menor da?o. Le alimentaron durante cinco d?as, prodig?ndole toda clase de consuelos y de ternuras.
Los padres, radiantes de j?bilo, corrieron a dar cuenta del milagro a la autoridad suprema del pa?s. Pero este personaje, que se hallaba a la mesa comiendo, neg?se a creer que estuviese vivo despu?s de cinco d?as de ahorcado, y les dijo. se?al?ndoles un pollo asado que estaba sobre la mesa: ?Tan imposible es que este pollo resucite como que vuestro hijo viva?.
Al momento, ante su vista, el pollo se levant? de la cazuela, y batiendo las alas, vol?, diciendo: ?Prodigioso es, el Se?or en sus santos?.
At?nitos, se trasladaron todos inmediatamente al lugar donde estaba el ahorcado, y lo encontraron con vida, y descolg?ndolo, se lo entregaron a los padres. Ante aquel milagro divino, revelador de la inocencia del muchacho, el juez revis? la causa, tomando declaraci?n a la hija del hostelero, que, acosada ante las preguntas del tribunal, confes? su crimen, siendo ella condenada a muerte en la horca. Pero los buenos padres del muchacho, no queriendo ensombrecer con ninguna muerte la prodigiosa salvaci?n de su hijo, acudieron a suplicar al tribunal el indulto de la joven, consiguiendo por su intercesi?n que fuera conmutada por la pena de cortarle el pelo y vestirla con h?bito de monja, y as? permaneci? toda su vida haciendo penitencia para conseguir el perd?n de su delito.
Al muchacho le tom? el obispo bajo su protecci?n, y con ?l y con sus padres llegaron a dar gracias ante el sepulcro del ap?stol Santiago, que le hab?a protegido durante su vida, y all? se hizo presb?tero y vivi? santamente, glorificando a Dios hasta el fin de sus d?as.

(Leyendas de Espa?a, de Vicente Garc?a de Diego)


Tags: Leyendas, El peregrino inocente

Publicado por Ksoyo @ 22:11
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